Aquí presento los recursos usados en la narración de Los Simpson que se han mantenido en su recorrido hasta hoy. Los que, a mi parecer, le ha permitido a la serie mantenerse en los primeros lugares de sintonía mundial.

Por: @danghelly

@danghellyEl 19 de abril se conmemoraron 28 años de la primera aparición de los cortos de Los Simpson en The Tracey Ullman Show. Esta familia algo disfuncional llegó para quedarse de la mano de su creador, Matt Groening.  El éxito la siguió desde su aparición, lo que le permitió debutar en 1989 como una de las series de mayor sintonía, quitándole a “Los Picapiedra” el lugar privilegiado en el cual se habían mantenido desde 1960.

Se ha hablado mucho de las claves de su éxito. Algunos han señalado que se debe a su humor satírico; a la presentación en cada capítulo de historias paralelas a la historia central; al uso del color amarillo en sus personajes, en fin podemos encontrar diversas explicaciones. Aquí presento los recursos usados en la narración de la serie que se han mantenido en su recorrido hasta hoy. Los que, a mi parecer, le ha permitido a Los Simpson mantenerse en los primeros lugares de sintonía mundial.

En Los Simpson se presenta a una familia “típica occidental” compuesta por padre, madre, hijos y mascotas, vinculados con lazos relativamente sólidos con tías, abuela y abuelo. La familia se desenvuelve en los espacios familiares estadounidenses; sin embargo, sus comportamientos están un poco lejos de los “comportamientos esperados” de una familia y de sus miembros.

Este es uno de los rasgos característicos de la serie, que le permiten aproximarse a su audiencia en el plano íntimo. Ni los personajes, ni sus reacciones son perfectas, a grandes rasgos el comportamiento de los miembros de la familia Simpson no son un modelo a seguir. No obstante, la audiencia puede encontrar rasgos de sus personalidades y reacciones a situaciones, en las cuales se sienten reflejados.

Los Simpson nos presentan una clara delimitación entre el ámbito familiar y extrafamiliar. Las historias confluyen y se articulan con la vida cotidiana de los personajes que están en proceso de construcción interior. Con este recurso, la construcción narrativa le permite a la audiencia, reconocer a los personajes como individuos independientes en su actuar, pero inmersos en el mundo social. Si bien el centro de interés está en los problemas cotidianos, éstos están enmarcados en el acontecer nacional estadounidense e internacional, que construye el ámbito de lo que podríamos llamar “lo obvio”, lo conocido por todos.

Uno de los recursos más usados es la ironía. Al irrumpir con ella en la historia, se rompe la obviedad del mundo cotidiano. La racionalidad de las relaciones sociales cotidianas se enfrenta a “turbulencia” que no permite una completa comunicación entre los actores de la situación, lo que la convierte en la “situación cómica”, en el “mal entendido” que motiva la audiencia la apreciación de la realidad distorsionada y por lo tanto cómica. ¿Por qué, como audiencia, comprendemos esa realidad y la distorsión? Porque existe la presuposición de un mundo compartido, en el que si bien es posible identificar en Los Simpson elementos irracionales también identificamos elementos que compartimos a diario.

Dos recursos explotados recurrentemente en la narración de las situaciones y aventuras de Los Simpson, es el del fracaso y el “aprender a perder”, que podemos traducir al conocido “perder es ganar un poco”. Los actos de valentía y desprendimiento de Homero y Bart, que pudieran ser considerados como actos heroicos, se enfrentan a los designios de sus sentimientos y necesidades básicas, dando por resultado el fracaso de la ascensión del héroe, porque sus acciones y reacciones están enmarcadas en el ámbito de lo primario. La acción heroica es realizada, pero el héroe ya no es héroe porque al final termina actuando como un hombre común.

Otro recurso usado en la serie es la representación de lo que llamo la desnudez de la acción, se muestran los detalles de la forma en la cual se toman las decisiones diarias. La vida cotidiana de la familia es presentada por una jerarquía que se trastoca por la ironía, nos presenta cuestionamientos permanentes a la legitimidad de las jerarquías de la ejecución de la acción dirigida por ellas. El valor se evidencia por la presentación del resultado de la acción, la presentación del carácter de la influencia que repercute en “otros” la acción inicial. Muestra cómo la orientación de la acción puede provenir tanto del personaje que ejecuta la acción como de otros, que si bien no la realizan si la motivan. Curiosamente este recurso es usado para evidenciar los elementos irracionales que le brindan cohesión a esa familia. La solidaridad familiar le da cohesión a la historia y a la serie. El amor fraternal se convierte en una motivación importante para la acción.

Como producto cultural la serie se ha hecho un lugar en la tradición cultural estadounidense y del mundo. Juega en su historia con elementos básicos de la tradición cultural y las situaciones nuevas. Esta serie actúa como metáfora del mundo cotidiano occidental, con todas sus falencias y potencialidades, lo que le ha permitido mantenerse en la esfera del éxito. Hoy, luego de 28 años de haber sido presentado el primer corto, Los Simpson siguen siendo vigentes.

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