Con toda esta multitudinaria participación de personas y de posibilidades para conocer, los asistentes comprendimos la amplitud del mundo de la cultura actual, que abarcó desde la literatura para niños, hasta para adultos; también desde la corriente más liberal hasta la más conservadora; lo más clásico a lo más contemporáneo, y esta vez no existió exclusión para ningún sector o persona.

Por: @ADSantiago 

@ADSantiagoEste año, la Feria Internacional del Libro de Bogotá estuvo llena de figuras importantes. Desde autores locales e internacionales, hasta escritores independientes y diversas editoriales visitaron la capital colombiana.

Entre este abanico de cultura, asistieron personalidades como Svetlana Alexiévich, ganadora del Nobel de Literatura 2015; Fernando Vallejo, escritor y cineasta colombiano y Germán Garmendia, creador de contenido para Internet, entre otros. ¿Pero qué aprendimos está vez a diferencia de los años anteriores?

Con toda esta multitudinaria participación de personas y de posibilidades para conocer, los asistentes comprendimos la amplitud del mundo de la cultura actual, que abarcó desde la literatura para niños, hasta para adultos; también desde la corriente más liberal hasta la más conservadora; lo más clásico a lo más contemporáneo, y esta vez no existió exclusión para ningún sector o persona.

Muchos autores nos presentaron sus obras, compartieron alguno que otro dato curioso, inédito e importante, explicaron la posibilidad de usar la creatividad desde sus profesiones, ya sea como literato, diseñador o ilustrador, entre otras. Conocimos una nueva forma de crear, la cual no es necesariamente una profesión, pero sí significa la creación dedicada de contenido en las nuevas plataformas digitales de Internet.

En esta edición, seguro escuchó a muchos jóvenes interesarse por los Youtubers. Déjeme contarle que no son nada extraño, no es un mundo perverso y dístopico de la web, es una nueva dinámica de comunicación, que va dirigida en la mayoría de casos a jóvenes y niños.

Los Youtuber son personas como usted o yo, interesados en algún tema en particular, necesitados de transmitir información a los demás sobre X o Y motivo, subiéndola a Internet y compartiéndola con el resto del mundo. Gracias a su trabajo, en YouTube podemos encontrar miles de canales sobre diferentes temáticas como: humor, videojuegos, tutoriales, cocina, libros, experiencias de viajes y recomendaciones, entre cientos de opciones.

Este fenómeno logró reunir a cientos de personas en la FILBo, paralizando la logística del sitio, pues uno de sus exponentes más reconocidos: Germán Garmendia (México) fue invitado para presentar su libro. Esto generó varias reacciones en el público asistente: por un lado, críticas, comentarios y cuestiones acerca de su trabajo, junto a personas que no conocían quién era él, ni qué hacía: por otro lado, la multitudinaria horda de seguidores que esperaban impacientes la hora para que les firmara el libro.

En el 2008, Germán Garmendia creó un canal en YouTube titulado ‘Hola Soy Germán’ y desde entonces ha construido su marca personal. La rutina ha hecho que sea ‘trending topic’ o mejor aún, popular en varios países. Su contenido comenzó siendo humorístico, pero ha ido metiéndose en otros ámbitos como los videojuegos, la reflexión de algunos acontecimientos, eventos que ha realizado en distintas partes y más recientemente la literatura, como se evidenció en la FILBo.

Con el tiempo un creativo, una empresa, una marca o un personaje -como lo quiera llamar-, busca otros medios para llegar a su público y para Germán, como otros youtuber, ingresar en el mercado literario no es una oferta para desaprovechar.

Algunos Youtuber han creado sus libros para generar contenido extra y llamativo con discursos juveniles. Las ventajas publicitarias que sacan de esto no son desaprovechadas, ganando más suscriptores para sus videoblogs o haciendo que seguidores se acerquen al mundo literario.

Claro, han surgido críticas de algunas personas que no ven en los youtubers el debido profesionalismo con el cual poder hacer cosas más significantes, serías y responsables. Entonces, si su trabajo no es serio ¿Cómo pueden llegar a tener más de 27 millones de suscriptores? ¿Cómo pueden participar en un evento tan importante como lo es una Feria del Libro? La respuesta es sencilla y acoge tres conceptos que, aunque no hacen a un Youtuber profesional, si lo vuelven destacable en la cultura actual: disciplina, constancia y público objetivo.

Si usted tiene claros esos conceptos puede llegar a lograr lo que quiera en la vida -esto no es un artículo de superación personal, pero piénselo y aplíquelo-. Estos Youtubers trabajan todas las semanas durante años y años para sacar buenos productos, aunque no sean los maestros en el audiovisual, son disciplinados en los temas que desarrollan, son constantes en transmitir la información y sin duda su objetivo es claro: llegar a una audiencia contemporánea, juvenil y consumidora de contenidos web.

Tengo 25 años y no sigo a ningún youtuber, no desmerito su trabajo y no me ubico en el típico “Si no conozco la técnica, la criticó para mal”, tampoco me llama la atención conseguir algún libro de ellos, pues sus temas no me interesan, pero así como la Biblia va dirigida a un público objetivo, en el caso de Germán, su libro va dirigido a sus suscriptores: personas que disfrutan los videojuegos, el humor de la vida cotidiana, las redes sociales y la cultura alternativa.

YouTube ha sido importante para la generación actual, quienes están subiendo videos, están incentivando a la gente a leer, a que comprendan más allá de su entorno, a enseñarles las cosas que pueden hacer o pensar, a mostrarles qué hay para soñar o creer. Ha despertado las ganas de que niños y adolescentes e incluso adultos creen y publiquen contenido, y estos han comenzado a usar la creatividad en diversas formas para que el mundo entero ponga sus ojos en ellos, ya sea por lo que hacen o por lo que enseñan.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá 2016 nos dejó una invitación a ser más creativos, nos trajo ejemplos como Holanda, un país fruto del importante trabajo que ha desarrollado su sociedad, pero también nos mostró el contenido creado por nuevas generaciones como los Youtubers, sobre los cuales entendimos y vimos las nuevas formas de creación en el ámbito cultural, sea literario, artístico o desde el mundo digital.

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