Sesenta años de conflicto armado precedido de sangrientas disputas bipartidistas hacen de Colombia un país bastante entretenido para el estudio de las ciencias sociales y humanas y la producción de libros.

Por:@LaLiaVioleta

@LaLiaVioletaCualquier sociólogo, antropólogo o politólogo colombiano se verá involucrado, por defecto, en algún momento de su carrera, en el estudio de la violencia de su país. Comisiones de la verdad y grandes informes sobre la guerra colombiana han estado en la mesa desde los años 50 para que entendamos qué demonios nos pasa y por qué no paramos de matarnos.

María Emma Wills, docente de Los Andes y coautora del informe de memoria y conflicto ¡Basta ya! Cree que las ciencias sociales y humanas en medio de la guerra, tienen la obligación de mirar atentamente, develar las dinámicas y las alianzas criminales y evitar la multiplicación del mal. “Les compete ser veedoras rigurosas de los acontecimientos de su tiempo”.

Para que usted se haga una idea global de lo que le cuento, presento aquí tres grandes momentos en los que los libros y la investigación social en Colombia nos han iluminado el panorama sobre nuestros fracasos y aciertos como sociedad.

1958: “La investigadora”

“La investigadora” fue el apodo que recibió la primera comisión de la verdad en Colombia, encargada de adelantar averiguaciones y estudios sobre los hechos violentos ocurridos durante el conflicto bipartidista a mediados del siglo XX. Fue creada durante el gobierno de transición liderado por una junta militar. Si le interesa, googleela por su nombre completo: Comisión Nacional Investigadora de las Causas y Situaciones Presentes de la Violencia en el Territorio Nacional.

La Investigadora registró el impacto de La Violencia en las regiones más afectadas: el Eje Cafetero, Tolima, Valle del Cauca, Cauca, Huila y los Santanderes. Entre sus tareas estaba la asistencia humanitaria y la pacificación. Sin embargo no se conoció jamás un informe final de dichas tareas.

Cuatro años después, en 1963, un grupo de académicos de la Universidad Nacional publicó el primer tomo del libro La Violencia en Colombia por encargo de la ONG Fundación de Paz. Sus autores: Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna y Monseñor Germán Guzmán se basaron en el trabajo y los hallazgos de La Investigadora.

Pese a que no tuvieron una relación directa, para la Historia de Colombia, ambos procesos son inseparables. En palabras de Jéferson Jaramillo Marín, investigador de la Flacso México, este informe “fue el primer relato emblemático académico de la violencia en un país latinoamericano y es uno de los mojones fundacionales de la ciencia social profesional en el país”. Dos años después fue publicado el segundo tomo. El informe completo ha sido reeditado en más de seis oportunidades.

1987: “Los Violentólogos”

La Segunda Comisión de Estudios de la Violencia en Colombia fue instalada durante el gobierno de Virgilio Barco. Produjo el histórico informe Colombia: violencia y democracia, coordinado por el profesor e investigador Gonzalo Sánchez Gómez, quien con su equipo de trabajo conformaría también el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional, primer centro de análisis y estudio de la violencia colombiana. A este grupo de académicos se les conoció como “intelectuales para la democracia” o “Los Violentólogos”.

Pese a los esfuerzos, el gobierno de Barco puso en marcha muy pocas de las recomendaciones sugeridas en el informe para frenar la violencia, pero sin duda este libro y sus autores dejaron una huella indeleble en las siguientes generaciones de científicos sociales que estudiarían nuestra realidad. Jaramillo Marín los describió como “los primeros anatomistas de la guerra”.

El informe Colombia: violencia y democracia aún está a la venta en librerías y vía online. Es sin duda otro hito en el estudio de la guerra colombiana, aunque se quedara anclado por su pesada formalidad científica.

2013: “¡Basta ya!”

Hace poco menos de dos años El Centro Nacional de Memoria Histórica, también a la cabeza del profesor Gonzalo Sánchez Gómez, presentó el informe ¡Basta ya! Colombia, memorias de guerra y dignidad.

Uno de sus principales investigadores, el sociólogo Andrés Suárez lo resumen como: “un relato sobre lo que pasó en el marco del conflicto armado, por qué pasó, cómo lo afrontaron las víctimas y qué hacer para que no se vuelva a repetir”. Para su realización, Sánchez Gómez y decenas de investigadores produjeron durante casi seis años 21 informes preliminares sobre casos o temáticas del conflicto en Colombia: las masacres más escalofriantes perpetradas por los paramilitares, la violencia contra las mujeres, las resistencias campesinas e indígenas, entre otros.

“Fue un ejercicio de tomarle el pulso al conflicto en diferentes regiones durante años, privilegiando las voces de las víctimas y sus experiencias”, explicó Sánchez Gómez.

Para que los perezosos no tuviéramos excusa, el Centro Nacional de Memoria Histórica produjo una serie de piezas comunicativas basadas en este informe que nos enseñan, en lenguajes amigables y digeribles, la complejidad y el dolor de vientre que es Colombia. Hay para todos los gustos: galerías fotográficas, sitio web, aplicaciones para smart phones, documental, resumen periodístico, etc.

Les recomiendo empezar por ver el documental No hubo tiempo para la tristeza.

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